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Sexto día en París

De nuevo a las 9 de la mañana estábamos en la puerta del hotel para comenzar el día con los desayunos ya en el cuerpo.
Recorrimos el trayecto hasta la plaza de la Opera y de ahí nos fuimos a la Madeleine, la rodeamos por completo antes de llegar a la fachada principal y entrar. En el camino en la misma plaza de la Madeleine encontramos unas tiendas con comida especialmente sibarita Fauchon y Lavine con unos chocolates, unas frutas y unas excelencias que a esas horas ponían el estómago patas arriba. Contemplamos la Madeleine desde todos los ángulos, creyendo uno que por momentos estaba viendo el mismísimo Partenón. Entramos y disfrutamos de ella.
Terminada la visita nos dirigimos hacia la Plaza de la Concorde, caminando hacia el obelisco central, una maravilla de plaza.

Atravesamos el puente de Alejandro III y nos encontramos en frente con la Asamblea Nacional. Vimos el edificio y de ahí nos fuimos a la explanada de los Inválidos, para ver los museos.
Tras recorrer la explanada y llegar a la puerta de entrada, apareció un pequeño contratiempo. Ese día se celebraba en los Inválidos el homenaje a los combatientes de Francia en la primera guerra mundial, había una misa donde también se encontraba el Presidente de la República. Muchas medidas de seguridad y tras preguntar nos dijeron que no abriría en todo el día. Ante ello, hubo que improvisar el orden del día y nos fuimos a ver el Museo Rodin que esta muy cerca de los Invalidos. Al llegar, segundo contratiempo del día, estaba cerrado. Solo pudimos ver algunas de sus obras, las que se encuentran en el jardín por donde se entra al museo.
Tras estas dos visitas fallidas, lo mejor era tomar un café, y así lo hicimos. Caminamos de nuevo hacia los Inválidos y en ese momento finalizaba el acto, comenzaron a desfilar frente a nosotros soldados vestidos como los ejércitos de la época así como actuales. Finalmente el Presidente de la República salía con importantes medidas de seguridad.
A pesar de lo fallida de la visita a Los Invalidos, nos quedo buen sabor de boca con la parada militar que vimos, los Invalidos los veríamos otro día pero este desfile no habría oportunidad.
Nos fuimos para coantinuar el orden del día, poniéndole fecha del penúltimo día para regresar a los Invalidos. ( El penúltimo día siempre lo solemos dejar para que cada uno vaya a donde quiera o para ver cosas que nos hayan quedado).
Caminamos por la explanada de los Invalidos en dirección al Gran Palace  y al Petit Palace. Muy cerca había una exposición sobre María Antonieta, entramos solo por curiosidad para ver de que se trataba, pero al comprobar que la cosa no prometía mucho nos quedamos en el preámbulo.
El camino continuó hacia los Campos Eliseos, donde en un pequeño parque que había en un lateral nos pusimos a comer. En un puesto ambulante compramos unas cervezas y de maravilla.
Terminada la comida caminamos hacia el Palacio del Eliseo que estaba muy cerquita, aunque no pudimos evidentemente verlo, al menos desde la verja si se apreciaba lo que allí había.
Continuamos nuestro camino hacia la Chapelle Expiatore  y tercer y último contratiempo del día, también cerrada. Solo pudimos verla por fuera. Nos quedamos con las ganas y la remitimos al penúltimo día.
La primera parte del día había terminado y comenzaba la tarde.
El destino era el Mercado de las Pulgas de Saint Ouen, el inicio del barrio de Montmatre. Un poco lejos quedaba y caminar va a ser que no, así que cogimos el metro y hacia allá fuimos. La parada era en la Porte de Clignancourt, la última parada de la línea. Esta zona queda en el límite de París, a lado de la autopista radial que circunvala París. Nos sorprendió ya un poco que en la salida de la boca de metro hubiese policía con algún perro, pero no le dimos la mayor importancia. Y la verdad que sí, que la zona no es igual que Vendome pero tampoco para nada peligroso. Es zona de bohemios, zona de mercadillos y es el comienzo de Montmatre, dimos un paseo por la zona viendo multitud de puestos donde se vendía de todo. Un español que conocimos allí nos indicó que podíamos estar tranquilos, que había mucha policía aunque no la viesemos y que aquí no pasaba nada.
Y después de dar un paseillo nos fuimos ya en dirección al Sacre Couer, la caminata de las importantes y ya cuando al final llegamos todavía aun tuvimos que subir una larga escalinata hasta llegar a la iglesia. Paseamos por la cima de la colina, entramos en la iglesia, las vistas desde París son fantásticas. Después nos fuimos en busca de la Plaza du Tetre, lugar por excelencia de la bohemia de París. Desde luego la zona ya no es lo que era, hay turistas por todos lados, eso sí la plaza esta llena de pintores que se ganan la vida pintando retratos o paisajes para los turistas. La plaza tiene su encanto desde luego porque uno continua imaginándose que por allí pasearon Renoir, Monet, Van Gogh, Modigliani, Pissarro o Toulouse Lautrec.

Moulin Rouge San Agustín


Continuamos por la rue de Lepic, donde vimos el Moulin de la Galette uno de los 30 molinos que quedan de aquella época de París. Este molino fue llevado al lienzo por Renoir en su famosa obra "Le Bal au Moulin de la Galette" que se encuentra en el Museo Orsay. En esta zona en aquellos tiempos de principios de siglo era una zona de baile con terrazas. Un poco más abajo está la casa donde Van Gogh vivió en la época que estuvo en París con su hermano Teo. Es una zona tranquila llena de un misticismo especial.
Nuestro camino continuó hacia Pigalle donde vimos el Moulin Rouge, además de caminar por toda la calle para ver otro aspecto más de París. Dejado Pigalle continuamos hacia la Plaza de Clichy, una plaza muy bonita con muchisima animación llena de restaurantes por todos lados. Una zona con muchisima animación. De ahí nos fuimos paseando por el Boulevard des Batignolles hasta muy cerca del Park du Monceau de ahí nos fuimos ya al Boulevard Haussmann y hacia el hotel. El día había sido muy intenso y tocaba cenar.
Día intenso y magnífico.

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