A las nueve de la mañana
ya estábamos todos listos y dispuestos en la puerta
del hotel, para comenzar nuestro primer día en París.
El plan del día se presentaba completito, había
mucho que ver y mucho que caminar ese día.
Caminamos por la Rue de Richelieu hasta el Museo el
Louvre, donde cogimos la Rue de Rivoli para llegar hasta nuestro
primer destino el Hotel de la Ville. El Hotel
de la Ville es donde se encuentra la sede del Ayuntamiento
de París. La Place de l'Hotel de Ville donde se encuntra
el hotel es realmente preciosa y llena de historia por los
cuatro costados. En sus primeros tiempos, allá por
el 1140, no era más que un pedregal donde había
un devenir continuo de mercaderes que transportaban la mercancía
que transportaban por el Sena. En esta zona se implantó
un puerto a pie del Sena en aras de conseguir descongestionar
el centro de la ciudad.
El puerto se llamaba Puerto de Greve, se
comercializaba trigo, vino, carbón,… Con el
paso del tiempo los comerciantes se ganaron el monopolio para
abastecer la ciudad. Más tarde Luis IX, les otorga
el privilegio de la municipalidad (la primera creada en París),
los propios comerciantes elegían a sus representantes
frente al rey. Las reuniones entre los mercaderes las hacían
junto a la Iglesia de Santa Genoveva. Se crea el Prevot des
Marchands, que venía a ser como el encargado/jefe de
los comerciantes. En 1357 Etienne Marcel un Prevot des Marchands
compra para las reuniones de las autoridades municipales un
edificio que se llamaba la Casa de los Pilares, que se encontraba
frente a la Plaza de Greve. En esta plaza no solo se encontraban
los comerciantes, sino que por ahí pasaron personas
deambulando en busca de empleo, ejecuciones, muertos en la
hoguera y ya en plena Revolución francesa fue el lugar
donde por primera vez se utilizo la guillotina, paradójicamente
las ejecuciones en la guillotina no eran del todo del agrado
de los parisino, ya que la veían como muy rápida,
acostumbrados a otras ejecuciones más lentas.
En el siglo XVI, la Casa de los Pilares se transforma en un
palacio con estilo renacentista. En el siglo XIX, supuso el
refugio para los que proclamaban la II y III república.
En 1871 un incendio en el hotel lo destruyo por completo.
El incendio se debió a una revuelta de un grupo de
ciudadanos que entraron en el hotel, este hecho coincide con
la caída de Napoleón III. El edificio fue reconstruido
en 1873 manteniendo su imagen anterior.
Continuamos nuestro caminar y entramos en la Ille
de la Cite. Paseamos por la orilla del Sena, viendo
el Puente de Napoleón y un poco más
allá el Pont Neuf, este puente es
el más antiguo de París, del año 1607,
tiene 7 arcos.
Acabado el paseo nos dirigimos hasta la Catedral de
Notre Dame de París. Lo que se pueda decir
es poco, hay que verla para sentirse maravillado, llegamos
a la conclusión que la parte posterior (la oriental)
es mucho más impresionante que la propia fachada. Tras
hacernos las típicas fotos de rigor, hablamos si sería
o no conveniente subir a la cripta, desde luego que debe ser
impresionante, pero las colas eran interminables y optamos
por dejarlo. Entramos desde luego en la Catedral y si impresionante
es por fuera, que vamos a decir por dentro, nos dejo maravillados,
pero como indicaba hay que estar ahí para sentirla,
cualquier cosa que se pueda decir es poco.
“Y la catedral no era solo su compañera,
era el universo; mejor dicho, era la Naturaleza en sí
misma. El nunca soñó que había otros
setos que las vidrieras en continua floración; otra
sombra que la del follaje de piedra siempre en ciernes, lleno
de pájaros en los matorrales de los capiteles sajones;
otras montañas que las colosales torres de la iglesia;
u otros océanos que París rugiendo bajo sus
pies” Victor Hugo, Notre Dame de París.
Notre Dame de París data del 1163, cuando comenzó
a construirse, estilo gótico. Terminó su edificación
en el siglo XIV. Mide 130 metros de largo, 48 metros de ancho
y 35 metros de altura. El órgano es del siglo XIII,
conserva la reliquia de la Santa Corona, supuesta corona de
espinas. Está abierta de 8 a 18:45. Y la entrada a
la cripta cuesta unos 3 euros adulto y sobre 1,50 los niños.
Frente a la fachada hay un subterráneo donde se conservan
restos de cómo era la Plaza en la antigüedad con
restos romanos, entramos un momento a verlos por curiosidad.
Vista Notre Dame nos fuimos en busca de la Santa Chapelle,
llegamos al Palacio de Justicia, hay que
entrar en el para encontrar la Capilla. Muy poca cola tuvimos
que hacer para entrar. Allí fue donde compramos la
Paris Museum pass, es una tarjeta que te permite entrar gratis
a un muchos museos y monumentos, nosotros la compramos por
dos días, aunque se puede comprar por 2, 4 o 6 días.
Medidas de seguridad importantes para entrar, recordaba a
las medidas de seguridad de los aeropuertos, esto de todas
formas pudimos comprobar que es común en muchos de
los monumentos.
La Santa Chapelle es impresionante, sus vidrieras son únicas,
personalmente jamás había visto cosa igual,
todos nos quedamos maravillados y sorprendidos. Es una autentica
joya de la arquitectura, gótico en estado puro. Cuando
uno entra y se encuentra con la primera capilla ya queda impresionado,
sin saber que lo mejor se encuentra en la parte superior.
Se construyo por orden de San Luis IX en 1248 para albergar
la corona de espinas y un trozo de la cruz de Cristo. La forman
dos capillas, la primera la de la planta baja era destinada
para la gente normal, la superior estaba destinada a la monarquía.
Como dato curioso podemos indicar que las vidrieras suponen
unos 600 metros cuadrados, de las cuales dos terceras partes
son de la época original.
La capilla está abierta de 9:30 a 18:00
Tras dejar la Santa Chapelle nos fuimos a la Conciergerie,
nos hacía mucha ilusión conocer el lugar donde
María Antonieta, Robespierre pasaron sus últimas
noches antes de ser ejecutados. La Conciergerie era la antigua
prisión de parís. Para entrar volvimos
a echar mano de la Museum Pass, la entrada es algo sobria,
una enorme nave supone el principio de la visita, esta
nave era el lugar donde comían los soldados. Después
nos fuimos a ver las cocinas que se encuentran en un lateral
de la nave. Al fondo se encuentra la entrada a los calabozos,
flanqueada por dos guardas, que mas bien parecían medio
escribanos.
Lo primero que vimos fue un pasillo por donde supuestamente
paseaban los presos. A la izquierda hay una sala donde pudimos
ver el listado de todos los condenados a la guillotina durante
la revolución. Continuando la visita llegamos a los
calabozos de Robespierre y María Antonieta, merece
mucho la pena llegado este momento mirar los calabozos y llevar
la mente siglos atrás e imaginar lo que allí
podía acontecer. El calabozo de María Antonieta
está supuestamente como era en aquel tiempo con dos
soldados custodiando la celda.
Antes de llegar a esta celda vimos un montón de calabozos
llamándonos la atención la diferencia que había
entre ellos, unos tenían cama y otros no. Después
pudimos saber que los dos tipos de celdas se debían
al tipo de prisioneros que las ocupaban, los prisioneros ricos
(los pistoliers), eran los que tenían derecho a una
celda individual y eran tratados en condiciones preferentes.
Los pobres (los pailleux), donde los presos eran hacinados.
Los primeros tenían un colchón de paja, los
segundos nada. Curioso, pero así es.
El final de la visita lo terminamos en las dependencias de
las mujeres. Tenían un patio para su descanso así
como fuentes. En ese patio hay un gran portalón por
donde supuestamente entraban los carruajes para cargar a los
reos y llevarlos a la Plaza de la Concorde donde serían
guillotinados.
Esta visita tocaba a su fin y el siguiente destino era entrar
en el Barrio Latino. La mañana había
sido muy intensa, la hora de comer estaba ya próxima
y dicho y hecho nos pusimos a buscar algún sitio donde
pudiésemos comer algo. Para la comida de mediodía
llevábamos las mochilas llenas de sándwiches.
Entramos al Barrio Latino por el Ponta u Double, cruzamos
la Quai de Montebello y nos encontramos un pequeño
parque, lugar ideal para comer. Tras localizar un bar donde
comprar unas cervezas nos dispusimos a comer. Tras comer y
un pequeño descanso nos dispusimos a continuar la jornada.
El tiempo por ahora nos acompañaba, aunque el cielo
estaba encapotado no llovía y cuando lo hacía
era de forma muy aislada.
Continuando con el plan del día a pocos metros se encontraba
la librería Shakespeare and Company
en el 37 de la rue de la Bûcherie.
La librería en sí es autentico caos, libros
por todos lados en un aparente desorden, quizá en este
desorden es donde se encuentre su gracia. Por supuesto entramos
a verla, en el piso de arriba pudimos ver la habitación
original, con apuntes de la época incluso un piano.
Un auténtico caos, pero agradable de ver.
Continuamos nuestro camino por camino por el Barrio latino,
paseamos por preciosas calles estrechas limitadas a ambos
lados por restaurantes de toda índole y condición.
Una autentica gozada de barrio donde se respira un ambiente
diferente dentro de París. Muy cerquita de la librería
Shakespeare, entramos en Saint Severine y
a poca distancia está Saint Germain des Prés
dos iglesias preciosas que deben visitarse.
Llegamos a la Iglesia de Saint Sulpice, a
esta iglesia le ha dado mucha popularidad Dan Brown y El Código
Da Vinci, pudimos ver la “Línea rosa”,
el primer meridiano del mundo. En las vidrieras vimos la vidriera
con las letras P y S, que en la película representan
al Priorato de Sion en realidad son una referencia a San Pedro
Y San Pablo.
De camino también visitamos la Iglesia de St.
Etienne du Mont. Conserva una mampara en el presbiterio
que no permite ver al sacerdote cuando celebra la eucaristía.
Paseamos por el Boulevard de Saint Germain donde vimos el
Café Flore y el Café
Les Deux Magots, tienen su encanto porque en ellos
celebraban tertulias Picasso, Sastre, Simone de Beavuvoir,
Hemingway, sólo los vimos pues nos imaginabamos que
los precios serían prohibitivos.
Seguimos caminando y nuestro destino era ahora el Pantheón.
De nuevo recurrimos a la Museum Pass. Nada más entrar
nos encontramos con el Péndulo de Foucault (aqui teneis
un medio que le sacamos al Pendulo
de Foucault) que ocupa el centro del Pantheón,
al fondo esta el pasillo que lleva a la cripta donde descansan
los restos de Victor Hugo, Luis Braille, Voltaire, el matrimonio
Curie y muchos más. Es que el monumento fue concebido
en primer lugar como iglesia pero al terminar fue destinado
a mausoleo para los grandes hombres de Francia. De hecho la
señora Curie fue la primera mujer enterrada en él.
Era media tarde y tras esta visita se echaba de menos tomar
un café en París y así hicimos. Todo
el grupo entramos en un café típico y nos tomamos
unos cafecitos, ni que decir tiene que los precios son de
auténtico escándalo.
Tras este ligero descanso, continuamos nuestra visita y el
siguiente destino eran los Jardines de Luxemburgo,
de camino hacia ellos dejamos a un lado la Universidad
de la Sorbonne. En los Jardines de Luxemburgo vimos
el Palacio de Luxemburgo mientras caminábamos
por los paseos que tienen los jardines. Este recinto fue construido
por orden de María de Medicis, actualmente el Palacio
alberga al Senado de Francia. Durante la
revolución también hizo de prisión. Preciosos
jardines en definitiva y precioso palacio.
Con esta visita nuestra ruta por el barrio latino y alrededores
terminaba. Buscamos ahora una parada de autobús que
nos llevara a Trocadero, ya que queríamos
terminar el día viendo Trocadero, la Torre
Eiffel y los Campos de Mars al anochecer.
Y así hicimos, cogimos el bus que nos dejó frente
a la Torre Eiffel, fuimos caminando hasta Trocadero. No llovía.
Las vistas desde este punto son impresionantes, realmente
preciosas. Tras hacernos las típicas fotos dejamos
permanecimos durante un buen rato contemplando la Torre, los
Campos de Mars con la Ecole Militare al fondo.
Después bajamos las escaleras y caminamos hasta la
Torre a medida que nos íbamos acercando la inmensidad
de la Torre se hacía cada vez mayor. La fuimos contemplando
poco a poco, hasta que nos pusimos bajo ella, una vista hacia
arriba impresionante, incluso mareante.
En este momento una parte del grupo decide subir a la torre
mientras que el otro decide ir caminando hacia el hotel.
A la torre se subió hasta el último piso, después
de hacer evidentemente las colas oportunas, pero independientemente
del frío, mereció la pena subir hasta allí.
Los niños lo agradecieron de verdad.
El resto del grupo como comentaba fue caminando hasta el hotel,
que por cierto, si no habíamos caminado suficiente
durante el día aun quedaba el tramo final.
Caminamos por los Campos de Mars hasta la Ecole Militare,
era curioso ver los árboles talados de igual forma
todos, como si hubieran sido afeitados. Caminando, caminando
dejamos a la izquierda los Invalidos (que
por cierto quedaban para otro día), atravesamos el
Sena, el puente de Alejandro III podía verse a lo lejos.
Cruzamos el jardín de las Tullerías
y ya nos dirigimos al hotel.
Ha sido un día duro, de mucho caminar, más o
ménos unos 17 kilómetros de pateo. Pero merece
la pena, no hay otra forma de conocer París y todo
su encanto sino llevas el pie a tierra, mochila a la espalda
y a caminar y a disfrutar.
El agotamiento era evidentemente y mientras no llegaba el
resto de la expedición tomamos una cerveza en un lugar
próximo al hotel.
Sobre las 20:30 ya estábamos todos y nos fuimos a buscar
un sitio para cenar. Muy cerca del hotel encontramos
una pizzería del agrado de todos y ahí entramos.
Sobre las 22:30 regresamos de nuevo al hotel, tras tomar un
café en el hall nos fuimos a las habitaciones.
La cita era el día siguiente a las 9 en la puerta del
hotel.
|