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Quinto día en París

Este día madrugamos un poco más y a las 8:30 ya estabamos desayunados y en la puerta para salir. El motivo de este adelanto es que por la mañana iríamos a Versalles y por la tarde volveríamos a París a completar el día. Cogimos el RER para desplazarnos a Versalles y en unos 20 minutos ya estábamos allí. Una vez que el RER te deja en Versalles hay que caminar sobre unos cinco minutos para llegar al Palacio.
Es impresionante la grandeza y el poderío que se vive y se siente. Los jardines por donde paseaban los monarcas son imponentes, los lagos otro tanto y los bosques a uno y otro lado donde iban de cacería idem de idem. Fue una pena que las fuentes no funcionaban, pero aun así no desmerecía para nada, ahora con las fuentes funcionando eso tiene que ser la locura. Tras caminar por los jardines nos fuimos ya en dirección al Palacio. Tambien en esta ocasión la Museum pass fue necesaria

Nos temíamos las colas - por eso madrugamos un poco más - y las encontramos, pero bueno era algo ya predecible y había que pasarlo. Entramos en el Palacio y cualquier cosa que pueda escribir aquí es poco. Hay que verlo para comprobar como vivía aquella gente. Salones, habitaciones, pasillos todo era grande. En cada habitación había su chimenea, pero no pequeñas, sino chimeneas donde había que meter verdaderos troncos para encender aquello, nos preguntabamos de donde saldrían tantos troncos para calentar todo aquello.
El Palacio de Versalles se construyo en el siglo XVIII para albergar a Luis XIV y los 6000 miembros de la corte. Durante la Revolución Francesa fueron a buscar a Luis XVI y María Antonieta para llevarlos a la guillotina. Mención merece el salon de los Espejos con sus 75 metros de largo era un verdadero salón de baile tiene 17 espejos a cada lado, es impresionante. Finalizada esta visita cogimos de nuevo el RER y volvimos a París, ibamos a la Plaza de la Bastilla. El RER nos dejo muy cerca de la Gare d'Austerlitz nos acercamos a ella y aprovechamos para comer. En la estación hay un museo de las víctimas del Holocausto. Desde esa estación partían los trenes hacia los campos de exterminio en Alemania. Un pequeño museo donde se pueden ver fotografías de la época y comprobar como la estación a penas ha cambiado.
Tras comer nos fuimos a la Plaza de la Bastilla, con su obelisco central que se llama Colonne de Juillet en homenaje a todos los fallecidos durante la revolución de 1830. Supuestamente en esa zona se encontraba la Bastilla, pero de ella no queda nada. Continuamos el paseo y nos fuimos hacia el barrio de Le Marais y en concreto en dirección de la Plaza de los Vosgues, es una plaza encantadora, de las más bonitas de París. Una plaza rodeada de soportales con árboles en medio. En ella vivió el cardenal Richeliu. En una de las esquinas de la Plaza está la casa donde vivio Victor Hugo, entramos a verla. Las vistas de la plaza desde su casa son preciosas y dignas de ver. En la casa museo pudimos ver muchos de los originales de su obra El Jorobado de Notre Dame.
Tras esta visita nos fuimos hacia Les Halles, allí vimos el museo Pompidu, la Iglesia de Saint Eustache que es una auténtica joya, comentábamos que nada tenía que envidiar a Notre Dame, fue construida en el siglo XVI y XVII. En este video véis el coro de la Iglesia de santa Ana en Les Halles
A continuación fuimos a ver el Palacio Real, preciosos los jardines que tiene en su interior. Podados de igual manera que lo estaban los árboles en los Campos de Mars. Un verdadero oasis en medio de París.
El paseo continuaba y pudimos ver el Palacio de la Bolsa de París, el Passage des Panoramas, la Galería Viviane para finalizar el día y la excursión visitando el Folies Bergiere. De aquí nos fuimos a tomar una más que merecida cerveza. Día completisimo y magnificamente bien aprovechado, donde vimos y disfrutamos de mucho París.
Nos fuimos a cenar todos lo merecíamos. Gran día.

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