Con las maletas ya
hechas del día anterior, la cita de nuevo era a
las 9 de la mañana, pero esta vez para decir Au revoir
París. Los días habían pasado y tocaba
regresar.
A las nueve y media salíamos del hotel, recorríamos
el trayecto hasta la Plaza de la Opera donde cogeríamos
el royssi bus que nos llevaría al Charles de Gaulle.
El trayecto desde la plaza de la Opera hasta la terminal del
aeropuerto nos hizo recordar muchos de los lugares que habíamos
visitado, con cierta melancolía y buenos recuerdos
nos íbamos despidiendo de ellos.
Facturamos y listos para embarcar. Un poquito de retraso pero
bien, sin quejas. Tomamos el avión de EasyJet y en
dos horas y media estábamos en Oporto.
Allí nos estaba esperando un autobús que previamente
habíamos contratado y a casa.
Al llegar nos habíamos citado todos de nuevo para cenar
y repasar lo que había sido este extraordinario viaje.
Nuestros viajes siempre terminan con la cena del día
de llegada, el viaje no acaba hasta este momento.
Después de un merecido descanso, nos fuimos a cenar
a un restaurante donde además de ponernos buenos a
comer, recordamos las anécdotas pasadas durante el
viaje.
Eran casi las dos de la mañana, el día tocaba
a su fin y con ello nuestro viaje a París.
Pero como decían los franceses en otro tiempo:
"el Rey ha muerto,.... viva el Rey".
Todos dispuestos a elegir el próximo destino.
Este es el viaje que un grupo de 18 ciudadanos libres e iguales
hicieron a París.
Au revoir ... Toujours nous restera Paris |