Debido a las caminatas
que nos metimos, si nos pusieramos a buscar un restaurante
perderíamos mucho tiempo así como que se pierde
el ritmo de andar. Siempre comíamos unos magníficos
sandwiches y bocadillos, el pan lo comprábamos a primerísima
hora de la mañana y el contenido en un supermercado.
De esta forma se ahorra una buena cantidad de dinero y la
cosa se hace más ligera para continuar la jornada.
En más de una ocasión hicimos una pausa en el
camino para tomar un café, una cerveza, un vino,...
y aquí es donde venían las banderillas. La diferencia
en el precio de un café de tomarlo en la barra, tomarlo
en una mesa o tomarlo en una terraza puede ser escandalosa.
En muchos bares os invitarán a sentaros en vez de tomarlo
en la barra, la diferencia está en el precio y ya os
aseguro que muy grande. Salvo la primera vez evitábamos
en la medida de lo posible sentarnos. Ya si os sentáis
en una terraza la cosa puede ser de escándalo. En el
Barrio Latino pagar por un vino 10 euros es un ejemplo. Y
para eso un vino que aquí en España le haría
daño a la gaseosa. Pero es lo que hay. El vino en París
en los restaurantes es carísimo, la diferencia con
respecto a los supermecados podría ser del 200 o 300
%. Me preguntaba por qué un pais tan rico en uva podría
tener esos precios. La conclusión a la que llegamos
es que los impuestos a los restaurantes tienen que ser muy
altos. Tened esto presente a la hora de sentaros en una terraza.
También por supuesto la zona encarece el producto.
Si se pueden evitar las terrazas de los grandes bulevares
o la proximidad a los monumentos típicos más
barata será la cosa.
La cena sí la hacíamos en restaurante, una magnífica
zona para cenar por la cantidad cadenas comerciales y restaurantes
que hay de todo tipo y condición es la Opera y en concreto
el boulevard que la atraviesa el Boulevard des Capucines,
a nosotros nos quedaba cerquísima del hotel y siempre
cenamos en esta zona. Optamos por cenas en pizzerias, italianos
así como restaurantes de alguna franquicia internacional.
Los niños lo agradecían y el bolsillo también.
El vino como ya os comentábamos carísimo, poca
variedad y muy caro. La botella más barata rondaba
los 18 euros y relación calidad precio con respecto
a España nula. Cenar de esta forma es de las más
económicas en París. Después están
las brasseries más caras y dependiendo de la zona muchísimo
más caras. Nosotros por el grupo que éramos
nos resultaría muy difícil encontrar un sitio,
además que los críos cenarían poco y
mal. De elegir esta opción elegid bien la zona, ya
que al igual que en las terrazas cenar en una zona muy próxima
a algún monumento clásico a hacerlo en otra
hay mucha diferencia. La zona de Montmatre es también
una buena zona y donde el precio es accesible.
Con todo esto que os acabamos de contar nuestra estancia en
París para una familia de cuatro miembros, entre unas
cosas y otras no bajábamos de los cien euros diarios.
Y como os decimos no hacíamos a mediodía comida
de restaurante.
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