A Bruselas llegamos
a la estación Midi situada al sur
de la ciudad, no estamos en pleno centro de Bruselas, pero
tampoco hay distancias tremendas al centro, es un paseo.
Nuestro recorrido desde la estación Midi podría
comenzar dirigiéndonos hacia el Jardin d’enfants
en la 40, rue Saint-Ghislain. En este punto veríamos
la casa de Victor Horta arquitecto belga
y promotor del modernismo. Un ejemplo es su propia casa. De
aquí nos vamos a la Place de la Chapelle
para visitar Note Dame de la Chapelle, una
iglesia preciosa donde podréis comprobar como se mezcla
el estilo románico y el gótico en su construcción.
Muy cerca esta el Sablon, tanto el Petit
Sablon como el Grand Sablon. Situadas
en la Plaza del Sablon. Dos plazas ajardinadas con un encanto
especial tanto una como otra. En el Grand Sablon se organizan
mercados con variedad de cosas. También en esta plaza
podréis disfrutar de los chocolates de Bruselas. Hay
muchas pastelerías donde ofrecen verdaderas delicias.
Sería imperdonable no probar alguna de ellas. Veréis
una tienda que se llama Chocolatier Pierre Marcolini
que es fascinante por los chocolates que vende. En el Petit
Sablon y tras cruzar la calle de la Regence veréis
una estatua que representa a Egmont y Hornes
que fueron decapitados en la Grand Place por orden del duque
de Alba.
Continuamos hacia el Palacio Real de Bruselas
y a lado los jardines de Warande. Tras esta
visita, os recomendaría que cogieráis un autobús
y os desplazarais al Parlamento y demás
edificios de la Unión Europea. No hay mucha distancia,
tampoco tiene pérdida porque es en línea recta,
pero en autobus ahorraríamos tiempo. Hay que seguir
por la rue de la Loi y rue Belliard. Tras
esta visita haríamos el mismo camino de vuelta en autobús
y volveríamos estar en los jardines de Warande.
Continuamos hacia la Catedral de Saint Michael y Santa
Gudula. Una auténtica joya.
Tras esta visita nos vamos hacia la Grand Place.
Cualquier cosa que se diga es poco, preciosa. El edificio
del Ayuntamiento es precioso. Magnífica la plaza y
preciosas las callejuelas que la rodean, calles que hacen
referencia a los diferentes gremios que en su día allí
se encontraban como la calle de los carboneros - rue
des Charbonniers - o la calle de los carniceros -
rue des Bouchers -. Podéis comer en
Chez Leon y no puede ser de otra manera,
comer el plato típico: los mejillones. Pero pedir mejillones
no significa pedir una racioncita, todo un kilo de mejillones
preparados con las más variadas salsas y como no acompañadolos
un cerveza fresquita, donde la oferta también es amplisima.
Tras la comida podéis dirigiros hacia el Roy
d’Espagne y tomarse una cerveza en su terraza
y contemplar la Grand Place. La vista y el lugar son extraordinarios.
Este establecimiento es del año 1700 con decoración
de la época. Imprescindible en Bruselas esta parada.
Ya por la tarde podréis aprovechar para callejear por
las calles de los alrededores de la Grand Place, donde los
gremios realizaban sus trabajos en aquellas épocas
y como no otra visita obligada el Manneken Pis,
todo un símbolo de la ciudad de Bruselas, la estatua
de un niño que está meando. Es una figura pequeña
que puede defraudar un poco, pero hay que verla. Podéis
continuar hacia el Palacio de la Bolsa y
la rue Neuve que es la zona comercial y la
de las grandes firmas de Bruselas.
Tras esta visita ya de nuevo podemos dirigirnos hacia la estación
Midi para nuestra vuelta a París.
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